El son


El Son

Género vocal, instrumental y bailable. Constituye una de los géneros básicos en la música cubana. Los distintos investigadores que han estudiado el fenómeno sonero no hurgan en los orígenes de esta forma musical, que por otra parte, no cuenta con bibliografía adecuada, ya que los cronistas, viajeros e historiadores, se detenían en las prácticas musicales que en definitiva eran copias de las utilizadas en Europa.

Pero sin dudas se debe buscar entre los géneros y prácticas musicales que se utilizaban desde finales del siglo XVIII, muchas de ellas venidas de Europa, no sólo de España, así como de África. Ambas fuentes se mantuvieron en compartimentos estancos por muchos años, hasta que se fueron mezclando y dando origen a formas populares, surgidas por imitación de formas cultas que disfrutaban las clases medias y altas.

El desarrollo experimentado por las contradanzas, que fue pasando a danza cubana por medio de un proceso de nacionalización donde tuvieron mucho que ver los músicos negros, puede servir de modelo de análisis, porque que sin dudas, la danza ya cubanizada generó la habanera, así como la línea de evolución del danzón, mas estudiada, pero de ese marco debe surgir un análisis y la posibilidad concreta de adelantar hipótesis sobre el origen del son, que no es pertinentes ampliar en esta entrada, sino en otros artículos con análisis más profundos.

Un archivo importante a estudiar son las grabaciones soneras de la década del 20, donde se aprecian esquemas rítmicos que se pueden rastrear en el pasado, como en las primeras grabaciones del Trío Matamoros. No obstante, podemos hablar del son en los comienzos del siglo XX. En su estructura se aprecian elementos que vienen de las músicas africanas (entre ellas Bantú) y españolas, ya unificadas en una resultante cubana, que se concreta en la utilización de movimientos rítmicos, cantos, estribillos, maneras de la percusión, formas de entonar y sonoridades de las cuerdas pulsadas, que permiten identificar sus dos raíces fundamentales.

Su forma de baile es de pareja enlazada. En la producción de su música se emplean diversos instrumentos que pueden consistir en un simple tres o una guitarra, en ocasiones acompañados de marímbula, güiro y bongó, o bien en agrupaciones mayores en cuanto a músicos e instrumentos. Odilio Urfe escribió que el Son “es el exponente sonoro más sincrético de la identidad cultural nacional […] su existencia verificada comienza concretamente en las postrimerías del siglo XIX, en una ubicación zonal múltiple que comprende los suburbios montuneros de algunas ciudades orientales, como Guantánamo (con el Changui), Baracoa (lugar donde, según Sindo Garay, se originó el tres cubano), Manzanillo (con su base organera) y Santiago de Cuba con sus barrios folclóricos de emplazamientos sub-urbanos […]

Por su extracción, desarrollo, características sonoras y coreográficas y uso social, el Son cubano devino históricamente como el medio de expresión más idóneo y representativo para las capas humildes de la estructura socio-económico-política de la Cuba de la primera postguerra […) El complejo del Son cubano transitó triunfalmente […] por el Caribe, América Latina, Norteamérica, Europa y otras áreas del mundo. El Son se trasladó de Oriente a La Habana sobre 1909, llevado a la capital por los soldados del Ejército Permanente, en un proceso de transculturación que determinó la entrada en la región oriental de la rumba.

La incorporación del género a las orquestas danzoneras, al componer José Urfé, en 1910, su danzón “El bombin de Barreto” adicionándole un motivo de son a su parte final, y el surgimiento del legendario Sexteto Habanero, en 1920, y posteriormente Septeto Nacional, le dieron enorme auge al son cubano.

Bailado inicialmente en accesorias, solares y academias de baile por capas populares -los estratos burgueses lo rechazaron y el gobierno llego a prohibirlo por considerarlo inmoral- los salones de baile de La Habana, y de las ciudades importantes, tuvieron que abrirle sus puertas, y las casas impresoras de discos le dieron una difusión ilimitada.

Autores clásicos del género como Bienvenido Julián Gutiérrez, Ignacio Piñeiro y Arsenio Rodríguez, e interpretes como el trompetista Félix Chapottín y el genial cantante Beny Moré, son figuras determinantes en un desarrollo progresivo que abarcó casi todos los estratos musicales cubanos y que influyó -influye- en no poca de la producción de diversas zonas del mundo.”

Sobre la estructura del Son escribió Emilio Grenet: “consiste en la repetición de un estribillo de no más de cuatro compases originalmente llamado montuno, que se canta a coro, y un motivo de contraste para una voz a solo que no solía pasar de los ocho”.

Inicialmente los grupos de son estaban formados por guitarra, tres, bongó, botija o marímbula (luego contrabajo), claves y maracas; despues se le agrego una -o más- trompetas. Actualmente el formato para interpretar el genero es ilimitado. El son ha conocido numerosas variantes, algunas con personalidad casi independiente. Urfé menciona El Son montuno, el changui, el sucu-sucu, el nengón, la regina, El Son de los permanentes, la bachata oriental, El Son habanero, la guajira son, la guaracha son, el bolero son, el pregón son, el afro son, El Son guaguancó, el mambo y el cha-cha-chá. Al son cubano se le ubica en el ámbito del llamado “complejo sonero” del area del Mar Caribe.

En su análisis de elementos básicos del género. comentan Rosendo Ruiz, hijo, y Vicente González Rubiera, Guyún: “Una de las características fundamentales que definen el carácter del Son cubano, se da en la singular distribución de las diferentes franjas o líneas tímbricas que componen su complejo percusional y rítmico-armónico, determinando en el conjunto instrumental una sin igual polirritmia.

Mediante examen de viejos sones musicalmente escritos y en base a la experiencia auditiva, puede afirmarse que el Son (ya en su forma clásica, evolucionada, tal como lo interpretaban los sextetos y septetos de la capital habanera hacia los años veinte) presenta tres franjas claramente definidas por su timbre percusional y diseño ritmíco-armónico característico (el contrabajo ejecutado en pizzicato y la guitarra con su típico rayado-rasgueado semipercutido no son, desde luego, instrumentos de percusión, pero se suman al complejo percusional en base a la manera que los ejecuta el sonero).

Mediante un diseño constante a cargo del contrabajo ejecutado en pizzicato se fija la base ritmíco-armónica del Son.
Constituye el llamado bajo anticipado (sincopado) y resume la esencia rítmica y expresiva del primitivo son oriental expresado en las bungas orientales, pequeños grupos de son integrados por un tres, guitarra y cantantes. Mientras el tres puntea sus motivos, la guitarra sostiene invariable un patrón acompañante en un rayado (rasgueado semipercutido) que en compás de 2/4 corresponde en valores musicales a dos grupos de cuatro semicorcheas. El ataque de este rayado conlleva un singular desplazamiento de acentos que sólo dominan quienes conocen el género a fondo. Las maracas y el bongó duplican rítmicamente en idéntica figuración a la guitarra.

El módulo rítmico de la clave presenta un diseño bicompasado. En compás de 2/4, el primer compás (fuerte) es ocupado por el llamado “tresillo cubano”, en tanto que el segundo compás (débil) se integra en silencio de corchea-corchea-corchea-silencio de corchea.

En resumen puede decirse que en el complejo instrumental del son (sexteto o septeto) se evidencia una constante y contrastante yuxtaposición de tres franjas rítmicas independientes en proyección dinámica. La primera línea (sincopada) se representa en el bajo anticipado. La segunda la integran a un tiempo la guitarra acompañante, las maracas y el bongo (éste último en la primera parte del son, ya que en el estribillo el bongó abandona su ritmo constante -martillo- y se desplaza en variaciones e improvisaciones rítmicas libres). Ambas franjas ya referidas se acondicionan y someten al módulo métrico bicompasado del toque de claves.” (Ob. cit.) La presencia de este género musical cubano ha sido importante, a escala universal, dentro de las expresiones musicales más auténticas y valiosas de hoy.

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